sábado, junio 15, 2002

Hoy es un mal día. A las ya menguantes ganas de estudiar que me sostienen se ha unido hoy la ilusión de poder salir esta noche. Los amigos fieles, o quiza no tan fieles, han desestimado la idea. Todo el mundo va a la suya y yo me siento un poco desamparado. A mi chica no la veo desde antes de los exámenes, y de esto ya hace casi una eternidad. Necesito estar con ella, o mejor dicho, necesito estar con alguien. Volver a sentirse acompañado es precioso regalo para aquel que lo añora. No sé si las noches de verano que me quedan van a ser lo suficientemente mágicas como para quitarme semejante desconsuelo. Quiza sí, quiza no, hace tanto tiempo que no conozco a nadie nuevo realmente interesante. Los dias pasan entre examenes con desagrado y tedio.
Quisiera poder pintar una fábula como el teatro de iscariot, donde se deja un pequeño rasquicio para la imaginación y el interés. Una vida como la suya, entre bambalinas. Quisiera poder ser un buen poeta, un preciso cirurjano del lenguaje para esgrimir cortes certeros a una realidad demasiado densa como es la nuestra, o más bién, como es la mía.

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